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dimarts, 3 de febrer del 2009

ANILLANDO GORRIONES ALPINOS

Gorrión nival (Montifringilla nivalis)

25.01.09

Durante este fin de semana, miembros del Grup d’Anellament LLEBEIG hemos estado en el Pirineo de Girona anillando gorriones alpinos, también llamados gorriones nivales (Montifringilla nivalis). Esto ha sido posible gracias a la colaboración del Grup PARUS de Natura del Vallès (Barcelona), que está desarollando un proyecto con esta especie.


El gorrión alpino ha sido escogido por WWF como un indicador del calentamiento global del planeta, debido a que vive exclusivamente en ambientes puramente alpinos por encima de los 1.800 m. Lo encontramos en ecosistemas donde hoy en día existe la posibilidad de acceder para planificar proyectos de seguimiento, debido a las infraestructuras desarrolladas para las pistas de esquí (Alpes y Pirineos, principalmente) .


La ecología invernal del gorrión alpino no comenzó a estudiarse en Catalunya hasta 2005. Durante ese año, los miembros del Grup de Natura PARUS implementaron con éxito una estrategia de captura y anillamiento con la suficiente eficacia como capturar en una sola estación del Pirineo catalán más de 500 ejemplares.


Este proyecto permitirá conocer diversos aspectos:

1. La frecuencia de recurrencia invernal y, por tanto, hasta qué punto existe una fidelidad a las áreas de invernada.

2. La procedencia de los ejemplares invernantes en los Pirineos Orientales catalanes. Se ha obtenido una recuperación de un ejemplar anillado en Austria (cerca de Salzburgo) y existe la posibilidad de obtener otras recuperaciones pirenaicas o alpinas.

3. El grado de deriva filogenética gracias a la obtención de muestras de ADN y el origen poblacional de los ejemplares que invernan en Catalunya.

Gorrión alpino (Montifringilla nivalis)


Se utiliza una estación de anillamiento fija con una red abatible asociada a unos comederos permanentes, en los alrededores del Collado de Toses, en una zona cercana al Parc Natural del Cadí-Moixeró, y donde se ha comprobado la presencia invernal de un grupo importantes de gorriones alpinos, con máximos de 400-500 ejemplares. El anillamiento se realiza con una frecuencia casi semanal, principalmente los fines de semana, comenzando los trabajos de campo a mediados de noviembre y finalizando a mediados de marzo. Podéis encontrar más información de este proyecto en:





Durante la jornada de anillamiento del sábado se anillaron un total de 56 gorriones alpinos, además de fringílidos como verderones (Carduelis chloris), pinzones vulgares (Fringilla coelebs) y jilgueros (Carduelis carduelis). También se observó un escribano nival (Plectrophenax nivalis) asociado al grupo de gorriones alpinos y, aunque estuvo merodeando en los alrededores del comedero junto a éstos, no llegó a ser capturado.

Red abatible de la Estación de Anillamiento de PARUS, Girona.


Por la tarde, a punto de regresar, y como consecuenca del fuerte temporal de viento que azotaba el norte de la península, tuvimos un incidente en un pueblo llamado Ventolà (el nombre lo dice todo...), donde las tejas de pizarra de un restaurante salieron volando literalmente y acabaron aterrizando encima de nuestro vehículo y de nosotros mismos. A nosotros no nos pasó nada pero el vehículo sufrió daños de consideración y tuvimos que regresar a casa por otros medios y con una sensación agridulce.


Mensaje de Toni Polo en el FORO SVO Aves
Fotos de Toni Polo, FONS FOTOGRÀFIC SVO

dimecres, 10 de setembre del 2008

VOLUNTARIADO DE ANILLAMIENTO EN PICOS DE EUROPA.

GIA, Grupo Ibérico de Anillamiento


Treparriscos (Tichodroma muraria)


En el mes de Julio, del 13 al 27, estuve participando en el voluntariado organizado en Picos de Europa por el GIA (Grupo Ibérico de Anillamiento) León. Fueron quince días sin bajar de los 1.800 metros de altitud sobre el nivel del mar. Quince días en el piso alpino haciendo un estudio sobre aves de este mismo hábitat. Allí pude conocer a aves que estamos poco o nada acostumbrados a ver, tales como el gorrión alpino (Montifringilla nivalis), acentor alpino (Prunella collaris), chova piquigualda (Pyrrhocorax graculus), treparriscos (Tichodroma muraria)... Y dedicar días completos a ellas. Entre las actividades que se realizaban en el campo estaban el anillamiento, el seguimiento de nidos, la realización de transectos para censar a las aves, lectura de anillas...


Algunas de estas tareas eran realmente duras dada la orografía del lugar. Así, transportar el material de anillamiento no era tan cómodo como llevarlo en el coche hasta el punto en el que vas a montar y los transectos eran algo más que "paseítos" por el campo. Aún así y a pesar del cansancio es una experiencia que pienso repetir.


Gorrión alpino (Montifringilla nivalis)


Los siete primeros días los pasamos aljoados en el Hotel-Refugio de Áliva (Cantabria). Cerca de Fuente Dé y de su famoso teleférico. En esa zona la variedad de especies que se podían ver era bastante grande así como su número. Es por ello que la tarea principal que desarrollamos allí fue la del anillamiento. Así pudimos capturar gorriones (Montifringilla nivalis), acentores (Prunella collaris) y bisbitas alpinos (Anthus spinoletta), collalbas grises (Oenanthe oenanthe), aviones comunes (Delichon urbicum) de una de las colonias de avión más altas de la península, pardillos (Carduelis cannabina)... Mientras que en una red de tiro montada bien cerca del Hotel (donde la gente hacía picnic) capturábamos a las chovas piquigualdas (Pyrrhocorax graculus) ante la atónita mirada de algunos turistas.


En la zona de Áliva a parte de las especies ya nombradas en el anillamiento pudimos observar roquero rojo (Monticola saxatilis), un roquero solitario (Monticola solitarius) que se convirtió en la primera cita para Picos de Europa, cuco (Cuculus canorus) sorprendente cita en una zona totalmente desarbolada junto a un roquedo, esta sería la tercera cita para la zona, aguilucho pálido (Circus cyaneus) otra cita sorprendente en un hábitat extraño para él, primera cita. También treparriscos (Tichodroma muraria), avión roquero (Ptyonoprogne rupestris), una golondrina común (Hirundo rustica), águila calzada (Aquila pennata), cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), alimoche (Neophron percnopterus) y un alucinante banquete que montaron los buitres leonados (Gyps fulvus) con el cadáver de una oveja.


Chova piquigualda (Pyrrhocorax graculus)


También nos topamos otro día con un buitre desorientado que apareció en el hotel y que intentaba entrar en la cafetería, picotear los cordones de las botas de la gente o meter la cabeza en busca de comida dentro de las mochilas. A parte de desorientado el buitre parecía mareado y perdía el equilibrio con frecuencia. Así pues y dados los últimos casos de envenenamientos que se habían dado en la zona llamamos a los guardas del parque para que se lo llevaran.


Los siete días siguientes los pasamos en el Refugio de Collado Jermoso (León). Allí las condiciones eran mucho más precarias (ya no era hotel) no teníamos baño y el terreno era mucho más accidentado. Aún así la zona era alucinante y gustaba tanto o más que Áliva.


El número de especies en este terreno tan hostil era mucho menor que en Áliva. Así aquí se veían unos pocos gorriones (Montifringilla nivalis), colirrojos (Phoenicurus ochruros), bastantes acentores alpinos (Prunella collaris), menos chovas piquigualdas (Pyrrhocorax graculus) pero más piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y más treparriscos (Tichodroma muraria). pero ni rastro de otras especies tan comunes en Áliva como las collalbas (Oenanthe oenanthe) o los bisbitas (Anthus spinoletta) y pardillos (Carduelis cannabina).


Cuando llegamos aquí los transectos ya habían sido realizados casi en su totalidad por el grupo que estuvo antes. así pues los terminamos en poco tiempo y pudimos dedicar más tiempo al anillamiento y el seguimiento de nidos.


Atarder en Collado Jermoso, sobre el mar de niebla.


Aquí las rondas de anillamiento eran muy frustrantes y rara era la vez que caían más de dos pájaros. Pero en una de esas rondas, allá a las 12 del mediodía, cuando ya dudábamos de si cerrar las redes o dejarlas un ratito más ocurrió lo que todos estábamos deseando pero nadie lo decía: Cayó un treparriscos. Todos sabíamos lo interesante de la captura. A parte de ser un ave alucinante el treparriscos a penas se ha cogido en anillamiento científico. Sólo había 11 capturas precedentes a esta en el anillamiento español y tres de ellas habían sido cogidos por casualidad en redes montadas para limícolas en la costa. Estábamos sacando al treparriscos de la red cuando alguien gritó ¡Agachaos! Obedecimos y cuál fue nuestra sorpresa que el motivo de la orden era que otro treparriscos se dirigía hacia la red que teníamos unos metros más arriba... y cayó. ¡Dos treparriscos en la misma ronda! No nos podíamos creer la suerte que habíamos tenido y menos aún que uno fuese hembra y otro macho para poder comparar tranquilamente. Una auténtica suerte.


El resto de días transcurrieron tranquilamente y aunque cuando volvía en el autobús hacia Valencia estaba agotado y me había quedado con ganas de pisar alguno de esos maravillosos bosques donde se esconden pitos negros (Dryocopus martius), urogallos (Tetrao urogallus), osos (Ursus arctos) y un sin fin de especies interesantes volví pensando en repetir e incluso quedarme más tiempo la próxima vez.



Texto de Alex Alamán.

Fotos de Alex Alamán, FONS FOTOGRÀFIC SVO.